El obsesionado Francisco

El obsesionado Francisco (Por Pilar Esquinas Vela)

La habitación rojo obscurecida, el ambiente con un aroma a complicidad, y en el suelo un hombre tumbado sobre una alfombra de color rosáceo.
La luz tenue que lanzaban los rayos solares sobre aquel cuerpo siniestro ensangrentado, los cortes por todo el cuerpo, debidos a cuchillos de punta fina, la ropa en trizas, y el pelo lleno de sangre, sangre que le caía de los oídos, de los orificios oculares, de la cavidad nasal, todo sanguinolento.
La detective Susana investigaba el cadáver, mientras que el FBI continuaba con la investigación de la casa, nada daba a lo que querían, todo revuelto, las paredes manchadas de pintura que parecía sangre, por un instante el FBI dudó si lo era o no, pero debido a la pruebas no dio positivo de que lo fuese.
De repente la ventana se movió como si de alguien se tratara, pero no se hallaba nadie, solo el árbol, el viento, y el frio de la calle.
No le dieron la mas mínima importancia, hasta que entró por la ventana una carta manchada de sangre, la detective Susana la leyó detenidamente, aunque solo ponía tres palabras: Ayuda por favor.
Todo les pareció demasiado extraño, y de repente se escucharon gritos pidiendo auxilio, sin investigar todavía el primer cadáver, el FBI fue en busca de aquellos siniestros gritos, cuando llegaron a la vivienda abrieron la puerta, de una patada entraron con el máximo sigilo y vieron a una mujer tumbada en la cama, de la habitación contigua al comedor. Una lámpara deslumbraba, la cara pálida de la mujer.
El FBI tras buscar por todos los cajones, hasta encontrar quien era aquella mujer, si tenía relación con el otro hombre, no hallaron respuesta.
Era una mujer completamente diferente al otro hombre, no tenían nada que ver exceptuando, que vivían en el mismo bloque de pisos.
Susana tras buscar en aquella casa del hombre, encontró como se llamaba, Francesco García Mark, un hombre sin problemas, según contaban sus vecinos, sin familia, soltero, y feliz con su vida, no se metía con nadie, era amable, simpático, generoso con todo el mundo, incluso con los que creía sus enemigos.
Susana no se explicaba la situación. Roberto el jefe del FBI encontró a su vez el carnet de identidad de la mujer hallada en el otro piso, su nombre era Francesca Lope key.
Se llevaron los cuerpos para que el forense, les hiciera la autopsia, el FBI fue a su departamento para analizar detenidamente toda la información de esas dos personas vividas en el mismo piso.
Mientras Susana y Roberto investigaban sonó el teléfono del departamento de comisaría una voz extraña al otro lado del auricular, les decía:
-No sabéis a quien os enfrentáis
Y colgó, Susana y Roberto se quedaron anonadados, tras esa llamada tan misteriosa.
No se explicaba para que un asesino, iba a llamarles a ellos para decirles eso, ¿Qué tendría que ver una cosa con otra? , tras toda la tarde analizando toda la información, todos los datos. Decidieron irse a casa a descansar, para que al siguiente día, ir al forense para ver que había sacado de aquellos cuerpos, y para seguir con la investigación.
Al día siguiente cuando Susana y Roberto se encontraban en comisaría, cuando decidieron ir a ver lo que les decía el examen del forense, debido a los dos cadáveres antes encontrados.
El forense fue muy claro, y así se lo dijo a Susana y a Roberto. Los cadáveres habían sido asesinados por alguien, tras varios cuchillazos, en diferentes zonas del cuerpo.
Tras llevarse el informe de los dos cadáveres a comisaria, y estar estudiándolo los dos, volvió a sonar el teléfono, una mujer llamaba para anunciar el asesinato de una chica, cinco calles más, que los anteriores.
Roberto y Susana reunieron a todo el FBI para contárselo, y tras una breve charla se fueron todos corriendo a la calle greco, número ocho, donde había ocurrido el asesinato.
Al llegar pasaron, vieron a una chica de pelo castaño tirada en el sofá, con síntomas de violación, y varias cuchilladas por todo el cuerpo, tras verse desangrada por todo el comedor en el que se encontraba.
Susana llamó al forense, para que viniese lo más rápido posible. El forense cogió su coche y en cinco minutos había llegado a la escena del crimen.
Estando todos analizando la situación, se escucharon gritos de la calle, un hombre gritaba pidiendo auxilio, pero nadie le hacía caso. Matías otro del responsable del FBI se asomó al barcón del piso en el que se hallaban, tras escuchar esos gritos, un hombre tendido abajo en la acera se encontraba acuchillado.
Matías entró deprisa y se lo dijo a Roberto, que bajaron junto a cuatro más del FBI, cogieron al hombre, miraron en su bolsillo, y encontraron una cartera con su DNI, se llamaba Francisco López Villacañas.
Roberto un poco extrañado al ver la coincidencia en que todos se llamaban Franciscos, les pareció demasiada coincidencia, tal vez el asesino tuviese algo que ver con ese nombre. Tras esa conclusión subió arriba donde se encontraba Susana, que ella también había encontrado el carnet de identidad de la mujer hallada en el sofá.
Roberto le contó, la conclusión, Susana no había caído en la cuenta antes, pero se dio más cuenta, cuando el carnet que tenia ella en sus propias manos de la muchacha, se llamaba Francisca Añover Cantizano.
Tras llegar a esa conclusión, y llevarse los cadáveres, estuvieron buscando todos los franciscos que se encontraban en aquella ciudad. No dieron con nadie, que tuviera antecedentes penales, tras una larga tarde de investigación, decidieron irse a tomar algo, viendo que no daban con lo que querían.
Cuando Susana y Roberto llegaron a sus casas, no pudieron dormir, debido a la coincidencia de Franciscos, que habían encontrado, no se explicaban el porqué un asesino tenía que matar a todos de ciudad que se llamasen Franciscos.
Al siguiente día nada más llegar, Susana y Roberto se hallaban en el despacho, discutiendo la cuestión de los asesinatos.
Fueron a ver al teniente Francisco Pintado Ortiz, cuyo teniente no se hallaba en su lugar de trabajo, tras unos días. A Roberto le pareció de lo más extraño debido a que ya llevaba un mes sin aparecer por allí.
Lo llamaron al móvil, lo tenía apagado, o fuera de cobertura, no respondía, se extrañaron cada vez más, pero pensaron que se había ido con su mujer de vacaciones y que les habría olvidado, contárselo, debido a que el teniente Francisco, era muy olvidadizo. Siempre se olvidaba de todo, por eso había contratado a su jefe personal para que le recordase todos los asuntos pendientes que tenia.
A un así se quedaron un poco extrañados, no podían creer que su teniente no estuviese allí, en su despacho solitario, fumándose un puro, con la mesa llena de papeles, casos sin resolver, todo parecía muy extraño, pero no le dieron la mas mínima importancia.
Siguieron con la investigación hasta la hora comer, cada uno se fue a su casa a comer, y quedaron a las cuatro y media, antes que los demás para ver si así podía de una vez por todas resolver aquel caso tan misterioso, lleno de intriga y tan siniestro.
Tras la comida, Susana y Roberto fueron puntuales a las cuatro y media tal como habían quedado, la comisaria estaba silenciosa y a su vez siniestra a diferencia de todos los días llena de sus subordinados trabajando, gente poniendo denuncias etc.
Una vez en el despacho los dos sonó el teléfono, un sonido estridente, que al no haber nadie en la oficina, se escuchaba un eco de fondo, que no sabían que era.
Tras ese eco, sonó el teléfono y nada mas cogerlo, dijo una voz ronca, tenebrosa, que decía no sabéis quien soy, pero os tengo muy cerca.
Tras esa llamada se quedaron un poco extrañados, y tras una mañana de investigaciones, decidieron irse a comer, tras la comida llego una mujer a comisaria, angustiada, fatigada, le habían robado el bolso un hombre que pasaba por la calle a toda velocidad.
Susana le pregunto que si sabia como era de aspecto, y la mujer dijo que llevaba un pasamontañas, unos pantalones negros y chaqueta negra, robusto.
Por las descripciones que le daba la mujer le recordaban a su jefe pero como iba a estar su jefe robando con el dinero que ganaba, aunque ya llevaba mucho tiempo sin aparecer por allí, todo era tan extraño, que les desencajaba, todo y se llevaron a hacerse la pregunta:
¿Sería el mismo que mató a las demás personas?
Pero la descartaron enseguida debido, a que todo parecía una locura ¿Para qué iba hacer eso su jefe si lo tenía todo?, por dinero no iba a ser, por amor tampoco tenía una mujer que lo amaba con locura. Todo había sido una imaginación tonta que había tenido Susana y Roberto.
Tras ese descarte, prosiguieron a poner la denuncia del robo. Y una vez que la mujer se había marchado, siguieron investigando pero no hallaban nada.
Todo parecía cada vez más raro, no sabía cómo encajar las piezas del puzle, y una vez pasado el almuerzo, salieron a la calle. Escucharon gritos de un edificio, decidieron entrar sin pensárselo dos veces, las voces provenían del segundo piso a la derecha, Roberto y Susana fueron corriendo pero cuando abrieron la puerta, encontraron a un hombre tirado en la alfombra del comedor de su casa, al ver que todo era muy reciente, salieron a la calle Roberto y Susana a toda prisa, les pareció ver a alguien extraño bajo unos árboles, así que fueron corriendo tras él.
Susana lo perdió, pero Roberto seguía la pista todavía y seguía corriendo tras él. El individuo iba por el paseo principal donde no se hallaba mucha gente, y una chica percibió algo muy extraño, alguien corriendo a toda velocidad, la chica que le gustaba ayudar a la justicia, al ver a aquel individuo corriendo, decidió ponerle el pie. Aquel individuo iba tan concentrado mirando al frente para que no le cogiera Roberto que cayó al suelo tras la zancadilla que le había puesto aquella chica.
Roberto a ver la situación corrió a toda prisa para que aquel individuo no escapara, la chica no le dejo escapar, tras ponerle la zancadilla lo sujeto con el pie contra el suelo y estuvieron así hasta que llegó Roberto.
Una vez llegado Roberto le dio las gracias a la chica, lo levantó al detenido y le puso las esposas, una vez puestas, le quito el pasamontañas, y se quedó en estado shock a ver de quien se trataba, la chica extrañada le pregunto a Roberto:
-¿Pasa algo? ¿Lo conoces?
Roberto ante cierta situación dijo titubeando: es mi jefe.
Sorprendidos los dos, se fueron juntos a comisaria, para llamar a los demás, una vez en comisaría, Susana vino a toda prisa, e interrogaron a su jefe.
Tras en la interrogación dieron con la clave, que había sido él, el que había cometido todos los crímenes, que era un obsesionado con su nombre, descubrieron que quería ser el único Francisco que hubiese en toda la ciudad.
Todos se quedaron anonadados, tras las respuestas de su jefe. Pero según la ley y la constitución indicaban aunque fue alguien de mandato superior, pero si ha hecho algún delito deberá ir a la cárcel.
Así que así lo hicieron, lo arrestaron y se lo llevaron a la cárcel, para después de unos días, tener el juicio, tras el que saldría culpable, tras confesar, todo en la grabadora.
Una vez resuelto el tema de la operación “Francisco” Roberto le pregunto el nombre a aquella chica, que les había ayudado a coger preso al asesino, a su jefe.
La chica dijo que se llamaba Raquel, y quedaron para tomar algo, tras días así. Roberto le pidió que fuesen novios formales, ella encantada acepto, y se fueron a vivir juntos.

Pilar Esquinas Vela

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