Entrevista al escritor Antonio Mata

Antonio Mata

Antonio Mata Huete, escritor nacido en Villacañas, manchego de corazón. Por sus venas corre la sangre roja de nuestros atardeceres; por sus ojos, el color de nuestros viñedos, la tierra llana que difumina los ocres con los verdes de la parra o la aceituna; sus manos llevan la pluma testigo de la época estudiantil que bien me recuerda a Lorca en su Residencia de estudiantes. Director de la revista Caza y Safaris y del diario digital CazaWonke. Maestro titulado, poeta, fotógrafo y novelista. A finales de 2015 publica su segunda novela, Baccanale. Las otras caras del miedo.

 

−Antonio, qué placer tenerte en la revista.

−El placer es mío, por supuesto. Al placer se suma el honor y el orgullo de poder estar en las páginas de esta hermosa publicación de mi tierra y de mi gente y el compartir contigo este rato tan delicioso… Por cierto, y como sé que se me olvidará al final de esta conversación, agradecerte de corazón esa, tan emotiva y emocionante, referencia a nuestro adorado Federico y a la Residencia de estudiantes que tantos hermosos recuerdos me trae.

 

−Hablemos de Baccanale. ¿Cómo surge la idea?

−Baccanale, más que una idea en sí misma era una necesidad, una cierta… obsesión. Antes incluso de la publicación de mi primera novela, Aires de gloria, ya bullía por mi cabeza esa necesidad de escribir algo con la intención, por encima de todo, de intentar hacer pensar al lector. Esto puede parecer un poco… pedante, tal vez, ya que, quiero creer, esa es la intención de cualquier autor al escribir… Pero mi motivación iba más allá… Mi empeño era plantear una serie de cuestiones, de ideas, que, basadas en las lecturas de Hannah Arendt y su filosofía sobre la banalidad del mal, hicieran recapacitar, replantearse una serie de principios sobre el porqué el ser humano puede llegar a cometer ciertas atrocidades… bueno, puede estar cometiendo atrocidades cada día y día a día a lo largo de los siglos. Como bien refleja la filosofía de Hannah, cualquiera de nosotros, si dejamos de pensar, podemos llegar a convertirnos en un monstruo… De ahí mi cierta obsesión por intentar que el lector piense, por encima de todo.

 

−La novela está ambientada en la Italia clásica. ¿Por qué este escenario?

−En realidad no es la Italia clásica, si por ello entendemos la Roma clásica o el Renacimiento. Bien es cierto que constantemente bebe de sus fuentes, pero, ambientada como tal, está en la Florencia de los inicios de la II Guerra Mundial, concretamente en el momento histórico en el que Mussolini, por exigencias de su propio guión, declara la guerra a una Francia ya derrotada e invadida por los nazis, qué ya hay que tener mala leche… Pero, como te decía, las referencias al clasicismo, al Renacimiento, son constantes por la sencilla razón del planteamiento que yo mismo me hago, y que he intentado desarrollar en la novela. La Florencia del Cinquecento, siglo XVI, es uno de los momentos cumbres, para mí, de la evolución del ser humano. Con el desarrollo las ideas neoplatónicas−la Academia Platónica Florentina la funda Cosme de Medici−, el hombre abandona el teocentrismo medieval y se convierte en el centro de la creación y del universo. Y todo eso tiene su reflejo en el arte, principalmente, de ahí que el maravilloso e increíble arte de Florencia sea casi el principal protagonista de Baccanale. Y tras lograr esto… alcanzamos un punto, involucionamos de tal forma que, siguiendo el dictado de cuatro… subnormales, por no decir algo más fuerte, somos capaces de destruir a cincuenta millones de seres humanos de un plumazo –por eso la ubicación en la II Guerra Mundial−. Ese es el escenario de la novela, aunque tiene otros, como el París de los años veinte, la costa normanda de Arromanches (un homenaje personal a Marcel Prous) o, en sus inicios, y, como no podía ser de otra forma… nuestra queridísima Toledo.

 

−El protagonista desarrolla una historia a través de cartas. ¿Qué pretendes conseguir con el género epistolar?

−Si te soy sincero no lo sé… Fue un poco como un reto. No es normal encontrar novelas escritas en género epistolar, entre otras cosas porque es muy difícil novelar, y tal vez por eso me plantee la forma de hacer algo de una forma diferente. Sí es cierto que en el momento de planteármelo estaba un tanto ‘influenciado’ con la relectura de las Lettres de mon moulin, de Alphonse Daudet, una obra maestra del género, y tal vez de ahí surgió la idea. Como bien sabes, su título original era Lettres. La dificultad y el trabajo que conlleva es duro, porque, sobre todo, cuando estás escribiendo cartas, en el momento histórico citado, en plena Europa en guerra, en una España que acaba salir de otra guerra terrible y está bajo una dictadura (porque las cartas están dirigidas a un personaje que se encuentra en España), sin apenas medios, la duda constante que surge y se mantiene es ¿estarán llegando las cartas a su destino? Nunca lo sabrás… Y luego está la dificultad añadida del tiempo, porque cuatro meses después de escribir la primera carta y enviarla ¿quién se acuerda de lo que se escribió en ella…?

 

−Baccanale. Las otras caras del miedo. ¿Por qué este título?

−Me pones en un aprieto… Aunque ya lo he confesado públicamente en algunos medios, el título no es mío, que ya es una faena para un escritor. Cuando mi querido amigo, y mejor escritor, Rafael Cabanillas leyó la novela por primera vez me dijo que era una bacanal de sensaciones para los sentidos y el alma… Como todo se desarrollaba en Florencia, y todos los diálogos de la novela están en italiano (con traducción al final, por supuesto), pues decidimos que bacanal en italiano, Baccanale. Cierto es que comentamos que bacanal a secas iba a sugerir otras connotaciones de otro tipo, relativas a las orgias de Baco o Dioniso, por eso decidimos ponerle el subtítulo de Las otras caras del miedo, porque, en realidad, ese es el tema principal que desarrolla, los miedos externos que nos oprimen y los miedos internos que nos impiden desarrollarnos como seres humanos y llegar a ser lo que queremos ser.

 

−Eres un gran escritor, pero sobre todo un extraordinario poeta. Los poetas reflejamos en casi todo lo que hacemos ese carácter derrochador de emociones. Tus libros, sea cual sea el género, tienen mucho de esto, ¿verdad?

−Gracias, por lo de ‘gran escritor’, yo suelo decir que soy más bien… ‘ancho que grande’. También suelo decir que uno hace lo que puede…Como sabes, siempre he dicho, y lo hago y lo mantengo, que escribo con el único fin de producir en el lector sensaciones, emociones, sentimientos incluso… Sensaciones, por supuesto de todo tipo, de amor, de pasión, eróticas… pero también de dolor, de rabia, de asco, de odio… Si, en mi opinión, no eres capaz de trasmitirlas, la propia Literatura pierde todo su sentido. Y, para lograrlo, como bien sabes, porque tú también lo haces de maravilla, es imprescindible la poesía o el lenguaje poético. Tienes que trabajar, retorcer digo yo, el lenguaje para conseguir extraer toda su inconmensurable belleza, esa es la herramienta, el arma, mejor, que tenemos los escritores para intentar transmitir lo que sentimos, sentir cómo te duele la sangre cuando te roza por las venas… A pesar de todo, y de todos, «La poesía es un arma cargada de futuro», como bien dijo nuestro querido Gabriel Celaya.

 

−Tu anterior novela, Aires de gloria ¿tiene alguna relación con Baccanale?

−Quiero creer que no, aunque no sabría decírtelo… Sí en el sentido que te comentaba antes, en el de intentar transmitir esas sensaciones, en el fondo creo que eso permanece siempre a lo largo de nuestra obra, sea poesía, relato o novela (creo, incluso que en los artículos que escribo en la revista que dirijo), pero el planteamiento de Aires de gloria fue completamente distinto al de Baccanale, porque en ella necesitaba contar mis vivencias, las decepciones que en un momento determinado, histórico también, como lo fue la Transición democrática, vivimos un grupo de soñadores que creímos en un mundo distinto y por el que luchamos sin llegar a conseguirlo. Aires de gloria fue… como pagar una deuda con un maravilloso grupo de ‘hermanos’, mis compañeros de la Universidad Laboral de Toledo, a los que debo una parte muy importante de mi vida y el ser como soy.

 

−¿Tienes en proyecto tu tercera novela?

−Por supuesto, aquí el caso es no parar nunca… si te paras te mueres, en el sentido creativo de la palabra. Ahora, además de algunas ideas que estoy desarrollando con poesía social –y de un intento de recopilación, que nunca llega, de todos mis relatos de caza y de tipo popular, publicados en distintos medios−, me he embarcado en un proyecto, que ya navega con unas doscientas páginas, de novela histórica. Novelar, por supuesto con base histórica, las andanzas de uno de los personajes más importantes de la Historia de España que, por razones del destino −la Historia siempre la escriben los vencedores−, nunca ocupó el lugar que le corresponde, es más yo diría que es un completo desconocido. Se llamó Quinto Sertorio y fue el que ‘romanizó’, bien puesto entre comillas, a las tribus íberas y celtiberas de nuestra Hispania. Pero, tranquila que va p’a largo…

 

−¿Cuáles son tus aspiraciones literarias?

−¡Buena pregunta, para finalizar! ¿Aspiraciones literarias…? Sabes lo que siempre he dicho, uno escribe para sobrevivir, que no es poco… Escribir, para mí, es una necesidad vital, aunque parezca un tópico, pero es cierto… Creo que ya he dicho antes que si no escribes te mueres un poco cada día, pues esas son mis aspiraciones, dedicar mis noches y mis madrugadas a retorcerme las tripas e intentar sacar lo que llevo dentro. Si, además, tengo la suerte, porque esto, ya lo sabes, muchas veces es más cuestión de suerte que de talento, de encontrar editoriales que se arriesguen a publicarme y que mis letras lleguen a los lectores, pues… bienvenido sea. No tengo otras aspiraciones ni creo que jamás escriba un best seller de esos para hacerme rico…
Si no te importa quiero aprovechar la ocasión para agradecer a Izana Editores, y a su director, Javier Gil, la oportunidad que me han brindado al publicar Baccanele.

 

−Muchas gracias. Ha sido un placer hablar contigo. Espero tenerte pronto en Quintanar participando en las diferentes actividades que organicemos en la Asociación El Común de la Mancha. ¡Suerte con tus proyectos!

Muchísimas gracias a ti, por la oportunidad que me has dado de ‘presentar’ Baccanale a la gente de mi tierra, mi gente, siempre. Sabes que Quintanar, por muchas razones afectivas, es otra de mis patrias chicas y estaré encantado y orgulloso de estar por aquí para cualquier cosa que estiméis oportuno… Y mi más sincera enhorabuena por la labor que estáis desarrollando en pro de la Literatura… con mayúsculas.

 

 

Entrevista realizada por Clara Ortega

para la revista literaria “CM”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s