Entrevista a Belén de Santiago

Belén de Santiago, la profundidad de sus ojos es un reflejo de su inmensa vida interior. Siempre con la esencia en la palabra, la sencillez en sus gestos, la imaginación en su inquietante mirada, los principios, los sentimientos y el pensamiento en sus letras. Una mujer manchega, aprendiz de la vida,  entregada a su familia y ahora también a los lectores que la siguen.

Saludos cordiales. Muchas gracias por tus palabras, pero el agradecimiento es para todas las personas como vosotros que dedican su tiempo a la promoción de la cultura.

 

Belén, todo un placer hablar contigo.

Gracias, el placer es mío, conversar es bueno, aunque en la actualidad me preocupa la instantaneidad de los momentos. Merece la pena disfrutar de cada pequeña porción de tiempo, aunque el ritmo actual de la vida no nos lo permita. La escritura me permite reflexionar viviendo la trama con cada uno de los personajes. Cuando creas a los personajes, acabas entendiendo su forma de actuar, aunque no la apruebes. Su educación, su cultura, sus vivencias, sus sufrimientos los arrastran sin apenas pensar en las consecuencias y esto te hace tener empatía con ellos.  

 

Se te ha empezado a conocer a raíz de la publicación de tu libro El aprendiz de la vida, pero llevabas mucho tiempo escribiendo, ¿no es cierto? Cuéntanos qué has estado haciendo todos estos años.

Como dice mi libro, durante estos años he sido “aprendiz” y sigo siéndolo, porque el día que deje de aprender y comprender, dejaré de vivir. Como decía William Faulkner: “Lo que hace la literatura es lo mismo que una cerilla en medio del campo en mitad de la noche. Una cerilla no ilumina apenas nada, pero nos permite ver cuánta oscuridad hay a su alrededor”. Mi principal ocupación fue escribir en soledad microrrelatos, relatos cortos y pensamientos. Esta experiencia me enseñó a condensar para expresar mucho en pocas palabras. También he colaborado con vuestra revista y lo seguiré haciendo porque en esos escritos se escapan porciones del alma escondidas. “El aprendiz de la vida” es la expresión de lo aprendiendo durante muchos años.

 

Eres madre y no debe ser fácil buscar un rincón en la casa o un momento de soledad y silencio. ¿Cómo has conseguido escribir una novela en estas circunstancias?

En la escritura, como todas las facetas de la vida, nada es fácil. “El aprendiz de la vida” la escribí prescindiendo de lo superfluo y dedicándome a lo necesario. Como en todo, la organización es fundamental, aunque con niños, cualquier planificación se rompe por circunstancias imprevistas. Criar y educar a tres hijos es la mayor responsabilidad que tengo, pero el tiempo dedicado a la familia, adaptándome a sus situaciones y horarios, aunque en muchas ocasiones me descentra demasiado, a la larga revierte en mis escrituras. Es una experiencia y una enseñanza que solo te da la vida. A caminar se aprende caminando, y a vivir nunca se aprende, si acaso a sobrevivir.  

 

El aprendiz de la vida, es el título que elegiste para tu novela. El protagonista es Flavio,  un niño, supongo que él es el aprendiz en este caso. Cuéntanos por qué eliges a este niño para desarrollar la historia.

Aunque parezca curioso, tengo la sensación que no elegí a Flavio, sino que él me eligió a mí. Flavio llegó a mí como un soplo de aire fresco que me hizo ver realidades que no conocía. Era la chispa que me faltaba para hablar de lo que normalmente no hablo. En los momentos de escritura, he vuelto a ser adolescente y eso ha sido un regalo maravilloso. Quería describir cómo afecta la crisis económica actual a un jovencito que tiene que abandonar todo su mundo y viajar hasta un lugar que él siente demasiado lejano, demasiado extraño, al que intenta adaptarse, aunque en ocasiones le resulte muy difícil, pero ahí es donde encontré la trama para seguir adelante con la novela.

Flavio me buscó y yo le recibí para desarrollar su historia cuando los dos más lo necesitábamos, él que contase su historia y yo, expresar sus sentimientos a través de las palabras. Cuando un autor terminar su obra es distinto a cuando la comenzó porque las experiencias vividas con la trama y los personajes, te hacen tener comprensión con las personas y con las situaciones que viven en cada momento. Comprender al otro es el primer paso para respetar.

 

Decides narrar dos etapas difíciles en la vida: pubertad y adolescencia, que unidas a los cambios circunstanciales, se tornan más complicadas, si cabe. ¿Intentas enviar algún mensaje a los jóvenes, quizá también a los padres?

Mandar mensajes es difícil y para ello no me creo adecuada, pero sí para decir que, de vez en cuando, debemos parar un momento a reflexionar sobre todo lo que nos rodea. Actualmente el ritmo de vida de los jóvenes es frenético y creo que necesitan momentos para recapacitar y pensar hacia dónde quieren ir. Esta etapa, es complicada por sus continuos cambios físicos y emocionales, pero a la vez es una de las edades más maravillosas que se pueden vivir. El reto de Flavio es comprender todo lo que ocurre a su alrededor con los pensamientos que tiene en pequeños momentos perdidos.

 

¿Por qué decides ambientar la historia en un pueblo de EEUU en el que nunca has estado. ¿Es una elección al azar?

Cuando imaginé esta historia, era el momento de viajar con mi mente y así lo hice. No intenté reflejar una situación histórica pero sí la influencia de esta sobre las vidas de las personas anónimas. Para Flavio era el momento de abandonar todo lo conocido y le acompañé porque también necesitaba conocer nuevas realidades. La trama lo lleva hasta un lugar desconocido para él y para mí, de esa manera me sentí más identificada al intentar plasmar sus sentimientos.

 

El pensamiento, la familia, los sentimientos, las emociones, son valores y gestos vitales que no deben perderse. En tu novela, El aprendiz de la vida, se hacen notables todas estas premisas, recordándonos el verdadero sentido de la vida. Te felicito por tu esfuerzo y trabajo porque has sabido dejar un agradable sabor a los lectores que buscaban un momento de calma, de reencuentro con el alma, tan necesario en el mundo que vivimos.

Vivir es lo más difícil y lo más hermoso, aunque a veces se pueda convertir en una pesadilla. Flavio y yo, necesitábamos evolucionar y así lo hicimos juntos. La enseñanza que me ha proporcionado esta historia es una lección para saber que siempre debemos estar preparados para el cambio. Como dice “El aprendiz de la vida”: “A veces la vida te da lo que no quieres y te pide lo que no tienes”. Ante eso, la mejor opción es la adaptación. Flavio me hizo comprender el espíritu de superación con esta frase: “Sigue adelante, nunca te rindas, la necesidad puede con el dolor”. Hay ocasiones en las que un personaje saca a flote pensamientos escondidos. Como dice “El aprendiz de la vida”: “En el centro de las dificultades podemos encontrar una nueva oportunidad para empezar”.

 

Como socia fundadora que eres de esta Asociación de escritores El Común de la Mancha, sobra decir que aquí tienes tu casa para lo que necesites porque tú eres una de las personas que han contribuido a crearla. Gracias por tu tiempo una vez más.

Las asociaciones culturales cumplen esa función donde el Estado no llega y ahí radica la libertad de estas entidades para actuar, donde pueden aportar toda su riqueza. La cultura es la base de los pueblos y la solidez de su futuro. La labor que realizan las asociaciones son fundamentales para que la cultura fluya y no se duerma. Os deseo suerte en vuestro camino y muchas gracias. Hasta pronto.

 

Entrevista realizada por Clara Ortega

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s