Una parte de nosotros

Un libro tiene escondido en su interior una pequeña parte de cada uno de nosotros, una porción de nuestra insignificante, incomprensible, rebelde y a veces, indefinida vida.

Cuando Virginia Wolf escribía, quizá lo hacía para expresar lo que no comprendía, para convencerse que algún día la mujer alcanzaría la libertad o, tal vez, para rezumar lo que la atormentaba por dentro y salía al exterior en forma de palabras escritas y nosotros, apenas pensamos que solo era una historia, una más de las muchas que se han escrito. Fernando Pessoa quizá buscaba en los personajes la personalidad indefinida que él mismo no identificaba. Las hermanas Brontë en sus escritos quizá visualizaban las pasiones prohibidas y disfrutaban de los deseos incumplidos. Miguel de Cervantes con el discurso feminista de la pastora Marcela quería comprender y admitir la restringida libertad de la mujer en el Siglo de Oro, quizá poco más que ahora. Luis Martín Santos con “Tiempo de silencio” quiso remarcar la realidad de una época condenada al sufrimiento por las necesidades materiales y en otros casos, por las ausencias morales que desorientaban a la sociedad.

Escribir una historia ya sea en prosa o en verso, realista o fantástica, no es simplemente relatar sino reflejar una época o bien criticarla con todas sus miserias y grandezas, incluso imaginar otra distinta con mayores posibilidades para los seres que la habitan.

La lectura apasionada, y aún más la escritura, arrastra hasta donde no llega la realidad, a esos oscuros rincones que a veces, ni uno mismo conoce y que en ocasiones, quiere ignorar.

Buscar la causa de un sufrimiento o quizá encontrarlo y a la vez encubrirlo para no identificarlo. Así es la Literatura, una búsqueda eterna y un intento de entendimiento de los tormentos, inquietudes, dudas, remordimientos, críticas sociales y personales que viven difusos en nuestra mente, entre tantas cosas que en ocasiones quisiéramos olvidar aunque nos resulte imposible y las que queremos rememorar y quedan en un cajón de recuerdos ignorados.

La escritura, aparte de un oficio o vocación, es una necesidad.

En realidad, los protagonistas de un libro somos todos, porque todos y cada uno de nosotros formamos una pequeña o gran historia que a veces el escritor confecciona en un libro a través de pequeños detalles que recopila para dar vida a sus personajes. Los libros son vida, historias, personas, sentimientos y contradicciones que, organizados por el autor, relatan una historia.

Observando detenidamente la exposición sobre Leonardo da Vinci en la Posada de la Hermandad de Toledo donde se exhiben reproducciones de bocetos, planos perfectamente detallados y maquetas me pregunté qué le empujó a sus extraordinarias creaciones artísticas, a sus inventos apenas verosímiles para su época, a sus grandes avances en materia científica. Quizá intentar un mundo mejor. Su mente extraordinaria le empujó a mejorar lo conocido y lo adornó con creaciones fuente de inspiración para futuros artistas, creadores y científicos. Igualmente, un libro no solo es una historia que contar sino un mundo que reflejar.

Los artistas, seres inconformistas que inventan un mundo propio para intentar sobrevivir en el que les rodea.

Escrito por: Belén de Santiago.

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